Cultura

El CMA presenta a un artista increíble: llega Gorriarena

Hasta el 10 de abril, gratis, el Centro Municipal de Arte expone una selección de obras de uno de los artistas plásticos argentinos más importantes del siglo pasado.

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El Centro Municipal de Arte recibe las obras de un artista descomunal: desde el 10 de marzo y durante un mes, presenta la exposición “Gorriarena Pinturas”, una selección de 24 obras de Carlos Gorriarena (Buenos Aires, 1925-Uruguay, 2007), que recorre momentos en la trayectoria del artista plástico.

Con la curaduría de Sylvia Vesco y del equipo del Centro Municipal de Arte, esta exhibición incluye obras del multipremiado artista que se pueden pensar en dos momentos: las décadas de 1970/ 1980 y el período que va entre la década del noventa y del 2000 al 2006.

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Se exponen pinturas que registran la mirada histórico-política de Gorriarena, testimonios en los que hay una referencia clara a la violencia de los grupos de poder dictatorial. Las obras incluidas dan cuenta del cambio de objeto que hizo el artista, dado que comienza a dirigir el foco hacia la banalidad, a la frivolidad, las pasarelas y la farándula. Con una mirada irónica, señalaba esos espacios como demostraciones de poder y violencia, presente tanto en las pinturas de los 80 y 90 como en las de los 2000.

Estas obras se podrán conocer de martes a sábado entre las 10 y las 20, con entrada libre y gratuita.

El intendente Jorge Ferraresi, en la inauguración de la exposición
El intendente Jorge Ferraresi, en la inauguración de la exposición

“Por supuesto que en la creación de un artista no hay cortes absolutos o épocas estrictas. Esto sólo es un recorrido desde lo temático. Se pensó con el fin de mostrar obras de distintas épocas no sólo por el relato que construyen, sino también en la factura del trabajo de la imagen, las rupturas en el tratamiento, sus cambios y desarrollo. Una pequeña recorrida por las preocupaciones pictóricas del artista”, asegura Sylvia Vesco.

Son todas pinturas, acrílicas sobre tela, una de ellas sobre arpillera. En algunas con agregado de arena como recurso expresivo.

El sábado 17 de marzo se proyectará el film “Gorri” de Carmen Guarini, con la presencia de la directora.

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El riesgoso camino de Gorriarena
por Raúl Santana*

Gorriarena siempre se reía de la vieja antinomia abstracción-figuración, que todavía tenía vigencia en nuestro medio en la década del ´50, momentos en los que comenzaba a hacerse pintor.

Él se situaba más allá, aclarando que toda pintura tiene que ver con formas abstractas que deben convivir en el cuadro, sea partiendo de un objeto elegido o no. Decía “el color se retroalimenta y así van naciendo las diferentes partes del cuadro cada una como consecuencia de la otra, lo que forma un organismo pictórico donde nada queda definitivamente adelante ni atrás, porque cuando algo queda atrás o adelante es porque está muerto y, si está muerto, está pudriendo el conjunto que lo rodea”.

Para el artista, el cuadro debía ser una realidad viviente, a lo que habría que agregar que, más que reflejar las apariencias del mundo, se incluye en él como un objeto autónomo que interactúa con la realidad. Por otra parte, la idea que se desprende de la referencia “atrás, adelante”, es que el espacio es un perpetuo conflicto entre profundidad y planimetría.

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El espacio para él no está definido a priori, es un resultado posterior al accionar del artista en cada cuadro, es lo dado por la materialidad de las figuras, los objetos y el vacío que las contornea.
Más que lugar donde campearan los encuentros serenos, es lugar de conflictos, de ahí la violencia e intranquilidad que tantas veces expresan sus pinturas, que rechazan la idea del espacio como continuo y homogéneo.

En 1983 Gorriarena aclara: “…nosotros estamos insertos en un sistema; pero la pintura también es un sistema, con leyes particulares; creo que el conflicto es, realmente, lo que hace vivir una obra. No creo en la pureza del arte”.

En aquellos primeros años del retorno a la democracia, empieza a cambiar el objeto elegido; ahora Gorriarena dirige su poderoso foco a lugares voluptuosos, puntos de encuentro de excitación, frivolidad, vicio y abandono; pasarelas y vidrieras donde la farándula y otros submundos hacen su celebrada aparición mostrándose como en el mejor de los mundos. Y si, en el período en el que el objeto elegido era histórico-político, se señalaba hasta qué punto estamos insertos en la violencia, en estas obras irónicas y sarcásticas, pareciera decirnos que, en los lugares de esparcimiento y voluptuosidad, en la televisiva frescura y espontaneidad de sus personajes, la violencia persiste como mueca decorativa

Pero si todavía en aquellos años persistían en sus imágenes la crítica y la agresión, paralelamente, comienzan a aparecer señales de otro sentimiento del mundo; tal como expresó el pintor en una conversación que mantuvo conmigo a comienzos de la década del ´90, publicada en la revista Cultura, “ vos dijiste alguna vez que yo sigo siendo un cronista y lo creo. Pero ahora lo soy sin preocuparme de serlo [ríe]. Antes había una preocupación de documentar, de objetivar más mi relación con el contexto. Hoy, no tengo ese tipo de preocupación. De pronto es una actitud más madura. De lo que tengo conciencia es que cada vez me resulta más difícil elegir lo que voy a pintar. Pero esto tiene una causa muy concreta, el hecho de que haya pasado a segundo o tercer término la agresión, la crítica [ríe], a uno le resulta más difícil elegir algo para pintar. Si tuviera que ejemplificar diría que las fotos que hoy me interesan las hubiera desechado totalmente diez años atrás”.

Otro rasgo del nuevo imaginario, es que la predominancia del mundo urbano, constante en su pintura a lo largo de su camino comienza a alternar con inesperados encuentros con la naturaleza. El paisaje nunca será tema exclusivo, pero proporcionará un marco constante a los protagonistas de sus nuevas ficciones. No es casual la cantidad de escenas de playa del último tiempo. Y aunque en ellas persiste algo del clima frívolo de las Pasarelas de la década del ´80, por la luminosidad y el espacio, también expresan la dicha de vivir.

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En el magnífico cuadro, en Algún siempre amanece II, de 2006, que es un indudable autorretrato, retorna la estructura de Recuerdos del siglo XX, de 1994, pero ahora con un endemoniado juego de espacios virtuales. La obra representa un enorme espejo con marco en lo que pareciera ser un interior. En la parte izquierda, una figura enigmática mira al espectador y su nuca y espalda se reflejan en el espejo; hacia la derecha, ocupando la totalidad del plano el espejo refleja un exterior, un deck prácticamente sobre el agua, donde se ve una mujer de espaldas y en la reposera, la figura del pintor serena, mira el enorme espacio que se abre hasta el lejano e incandescente cielo del fondo. Sólo la figura de la izquierda está en el espacio virtual del espejo. ¿Será un actual y transfigurado homenaje a Velázquez?

Otro juego similar se puede apreciar en el Pintor y su sombra, también del 2006. Hay un cuadro, El riesgoso camino hacia la nada, de 2006, que para los amigos de Gorriarena fue recibido como una conmovedora despedida; una figura de espaldas serena y decidida está comenzando a entrar “en un bosque sombrío”, que me hizo pensar en aquel poema de Heidegger: ”Camino y báscula / sendero y fábula / se encuentran en un pasaje / anda y soporta / yerro y pregunta / a lo largo de tu único camino”.

¿Sabe un pintor que busca con su arte?. Supongo que hay pintores que así lo creen. Pero la pintura de Gorriarena siempre ha sido un riesgoso camino, aquello a lo que se refería el gran poeta expresionista alemán Gottfried Benn cuando afirmó: “el mundo de la expresión: ¡esa mediación entre la razón y la nada!”. Palabras que sintetizan admirablemente el camino del artista. Sólo habría que agregar que su obra ha sido destilada insistentemente de las invisibles heridas, a veces cicatrizadas y otras no, que acompañaron la existencia de este gran pintor llamado Carlos Gorriarena.

*Poeta y crítico de arte

Fragmentos del libro: Escritos sobre arte argentino. Caterva Editorial, 2017. Pág. 93/98.

Biogafía del artista

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Nació el 20/12/1925 en Buenos Aires. Estudió en la Escuela de Bellas Artes y en el Taller de Demetrio Urruchúa en Buenos Aires. Realizó más de 40 exposiciones individuales, en el país y en el exterior; destacándose las de Sao Paulo y Montreal y las retrospectivas del Museo Sívori, el Museo de Arte Contemporáneo y el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires. Participó en más de 30 muestras colectivas alrededor del mundo. Fue cofundador del Grupo del Plata y máximo exponente del arte político. Recibió numerosas distinciones, entre ellas, Primer Premio del Salón Municipal; Gran Premio de Honor del Salón Nacional; Primer Premio de la Bienal Konex; Premio Trabuco de la Academia Nacional de Bellas Artes; Artista del Año de la Asociación Internacional de Críticos de Arte; Premio a la Trayectoria del FNA, etc. Fue becado por el Michael Karoly Memorial y recibió la Beca Guggenheim. Sus obras se encuentran en colecciones particulares y de numerosos museos de Argentina, EE.UU., México, Venezuela, Canadá, etc. Se dedicó, hasta el final de su vida, a la formación de nuevas generaciones de artistas. Falleció el 16/01/2007 en Uruguay.


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